Existen serias (?) posibilidades de que Chebo postee nuevamente.

No se prometen posteos muy seguidos.
No se prometen posteos largos.
No se prometen posteos cortos.
Vos me entendes.

martes, 10 de julio de 2007

Desde San Roberto hasta San Luís

Llegando a la cima del árbol genealógico, no encontramos que todos descienden de Roberto y Luís… Los pedos son “Robertos” o “Luíses” y todos sus derivados, como por ejemplo: “Rrrrrrroberto”, “Rrrrrrroberrrrrto” “Roberrrrrrrto rrrr” “Luísssssssss” o “Luíssssss sssss ss” (se recomienda una lectura haciendo mayor énfasis sobre las eres y las eses; ya lo habrán notado)
Más allá del nombre propio y particular de cada uno de ellos, muchos tienen personalidades parecidas:
Nos encontramos con aquellos a los que les cuesta desprenderse de su dueño y lo siguen por un largo rato, perfumando de una muy buena forma todo el ambiente, “apegados” a su dueño podemos llamarles.
Otros pasan totalmente desapercibidos, ante la atenta atención de su propietario, se hacen los “distraídos” podríamos decir.
Están los “anti-personas”, quienes automáticamente al entrar en contacto con el aire logran que quienes se encuentran alrededor huyan despavoridos (dependiendo del espacio físico o lugar en el que se encuentren éstas pueden: correr sin destino y volver en un tiempo considerable; taparse las fosas nasales con algún elemento que impida inhalar el gas; bajar rápidamente todas las ventanillas posibles del vehiculo en el cual transitan; abrir desesperadamente puertas o ventanas del lugar).
Están los “estáticos”, los cuales se quedan en el mismo lugar en el que fueron emanados (uno va caminando por la vía pública, despide un flato y a los 10 segundos gira la cabeza disimuladamente y nota cómo la persona que viene 20 mts atrás pone cara de “que olor”).
De los “caldosos” mejor ni hablar (wakala), también famosos por venir con sorpresa.
Están los “pura espuma”, son los Rrrrrroberrrrrto potentes que no huelen a nada.
Están los que yo llamo “vencidos” (o podridos), son unos luísecitos que increíblemente tiene una baranda (y aquí no estoy hablando del “antepecho compuesto de balaustres de madera, hierro, bronce u otra materia” sino del olor en sí mismo) que, efectivamente, imposibilita la respiración humana.
Están los “ahorristas”, esos que salen en cuotas.
Los muy dependientes, quienes no quieren saber nada con salir al exterior y provocan al propietario un esfuerzo extra-humano para emanarlo.
Los “escaladores” son pocas veces vistos (escuchados u olidos quedaría mejor en este caso), y son aquellos que salen a medida que la persona avanza de escalón (digamos un pedo por escalón).
Están los que, enojados porque no los dejan salir (por razones de fuerza mayor ajenas al propietario y propias de la situación en la que se encuentra), generan una implosión molesta en el vientre; “implosionadores” (?)
Los “interminables” son los que duran mas de 5 segundos y terminan provocando risa entre los presentes.

Seguro que muchos llaman a los Robertos “pedos con ruido” y a los Luís “silenciosos o sordos”. A ver una cosa: lo de con ruido y silenciosos está joya, pero los sordos?? Como mucho pueden llamarle mudos, pero sordos no! El sordo no escucha, pero tranquilamente puede emitir sonido eh! Las cosas que dice la gente…
Bueno y acá me quiero poner un poco serio más allá de toda esta broma: quiero pedirles un favor, he conocido muchos pedos en mi vida que no tienen dueño. Quiero que esto termine de una buena vez, que cada uno se haga cargo de sus cosas y que todos los pedos tengan un dueño, como corresponde.



CHEBO.
[Otra teoría poco difundida pero con muchos seguidores]

jueves, 5 de julio de 2007

Cosas de Baño (parte dos)

Se rumorea por ahí que los hombres incorporaron el beso para saludarse entre sí después de compartir baños públicos (en especial en boliches donde se encuentran continuamente con conocidos).
Y claro, no podía ser de otra manera… pónganse por unos minutos en situación:
El hombre “A” con pájaro en mano (mano derecha para ser mas explícito), parado sobre un mingitorio, con un vaso de cerveza en la mano izquierda y la cabeza apoyada en la pared para no perder la vertical…. Detrás de él se encuentra el hombre “B” (quién es conocido de “A” pero hace tiempo no se ven) con un vaso de trago largo en la mano izquierda, brazo derecho en posición de jarra (así: “ > ” ; no es muy gráfica la explicación pero parece ser que hay quienes no conocen la posición jarra) y la boca pegada al sorbete del vaso.
“A” termina con su necesidad y procede a retirada del megitorio. Es ahí cuando “B” advierte quién es el que estaba delante de él y le pega el grito: “Qué hace’ querido! Tanto tiempo che”. Hay que reconocer que pasan unos segundos hasta que “A” da cuenta de quién es la persona que intenta saludarlo (consideren que hacía mucho no se veían y que “A” mucho no veía tampoco). Al reconocer a “B”, “A” extiende su brazo derecho poniéndolo paralelo al piso, la mano perpendicular al mismo, el pulgar apuntando al techo y el resto de los dedos juntitos en claro gesto de querer “darle la mano” a “B”. En ese momento es cuando “B” se da cuenta de que esa misma mano había sido usada hace escasos segundos para aquello que todos sabemos. “B” no duda en auto salvarse y dice: “pero que mano ni mano, venga un abrazo che!”. Una persona muy lista. Así que vino el abrazo, y el abrazo trajo un beso en la mejilla.

Es aquí donde queda más que claro por qué el hombre adoptó el beso en la mejilla como saludo. Que feo debe ser darle la mano a una persona y sentir la humedad sabiendo donde se encontraba la mano hace apenas unos segundos.
Esta situación se hace extensible a muchas ocasiones y circunstancias de la vida… humildemente se recomienda seguir con el beso en la mejilla para saludarse entre hombres… uno nunca sabe donde puede haber estado esa mano hace muy poco tiempo.

CHEBO.
[Aclaración: es una simple teoría humildemente propuesta, pero con muchos seguidores (?)]